A partir de las actuales crisis ambientales y sociales, es que se propone reflexionar acerca de las relaciones entre vida y arquitectura, posibilitando el imaginar arquitecturas que superen las concepciones productivistas e individualistas de la ciudad, volcándose en los cuidados. Es decir, en todas aquellas capacidades y actividades que colaboran en el bienestar y preservación de la vida, ya sean humanos, criaturas no humanas, ambientes o artefactos. Búsqueda guiada por una nueva sensibilidad estética, que pone énfasis en la experiencia de interactuar con otros modos de existencia, desde una perspectiva amplia de los derechos. Acciones que más que producir futuros, busquen reparar futuros, desde posiciones éticamente fundamentadas y estéticamente informadas, permitiendo conducir nuestras experiencias hacia una posible buena vida.