I.

Vivimos tiempos difíciles, no importa cuando leas esto. Nos hemos acostumbrado a un estado de crisis (económica, política, sanitaria, medioambiental) y parece que somos impermeables a injusticias de todo tipo. Reina un sentimiento de desconfianza que afecta el actuar de tomadores de decisión, el mercado, la definición de marcos regulatorios y sobre todo cómo queremos vivir. La ciudadanía está espantada y fragmentada. La cultura y nuestro derecho a la buena vida está en juego. La arquitectura, entendida como un campo de conocimiento común, puede contribuir directamente en este debate. Su capacidad inherente es el manejo estratégico del espacio y recursos disponibles para crear lugares con cualidades sociales y medioambientales ejemplares.

II.

El taller se enfocará en la reflexión y producción de estrategias y proyectos de vivienda colectiva, con especial énfasis en su secuencia de espacios compartidos, desde la ciudad hasta el último piso del conjunto. Estos espacios tienden a ser intermedios, libres y generalmente no solicitados formalmente por ningún encargo: lugares de negociación y coexistencia; marcos para uso colectivo y la buena vida con distintos niveles de intimidad e intercambio, asegurando condiciones domésticas y de conjunto, aportando directamente a la ciudad y a la emancipación de sus habitantes.

Tal como escribe Robin Evans en su ensayo Figuras, puertas y pasillos (1978), “la vivienda es una actividad, no un lugar”. De esta forma, proponemos entender un proyecto de vivienda colectiva como un dispositivo que construye una secuencia rica y continua desde la calle hasta el departamento, desde el espacio público hacia la intimidad del ámbito doméstico. Si la vivienda colectiva es la concatenación de una secuencia de ritmos (y rituales) variados -el ritmo de la ciudad, del vecindario, de la casa, de la habitación propia-, podemos plantear que cada uno de esos ritmos tiene un espacio propio y definido: plazas, pasarelas, terrazas, departamentos y habitaciones construyen una sutil gradualidad, y funcionan como dispositivos de transición. A la manera de un cedazo, que va filtrando lentamente cada una de las partículas que pasan a través de la tela, los sistemas de circulaciones y espacios compartidos entretejen relaciones de diversa intensidad entre habitantes, vecinos y amigos.

III.

El taller propondrá dos escalas y formatos de aproximación al problema. En primer lugar, la del autoencargo: construir el ‘caso’ y diseñar el encargo de un edificio de escala media (entre 10 y 50 viviendas) en un ejercicio de promoción inmobiliaria alternativa frente al mezquino mercado local. En segundo lugar, la del co-diseño: colaborar con el Movimiento de Pobladores UKAMAU para un futuro proyecto de vivienda social (para 107 familias, actualmente en búsqueda de terreno) en Cerrillos.

Una casa común es una invitación a pensar en nuestra propia existencia y en arquitecturas enraizadas en la sociedad en la que vivimos.

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2do Semestre 2024


Código

TIP
ARQ3071-4
17952


Profesores

Felipe de Ferrari

Marcelo Cox


Horario

Jueves
Módulos 2,3 y 4